La historia del After

Mi sueño se vio interrumpido a la 1 de la mañana por una canción de los Sex Pistols que sonó desde mi celular. Tras medio levantar el ojo vi que era Manuel: el clásico amigo que sólo te llama cuando hay fiesta o tiene un problema.
 
Me comentó que sus jefes habían venido de Reino Unido para platicar sobre los nuevos cambios de la empresa y necesitaba quedar bien. La noche era patética y quería un guía de turistas nocturno.
 

En ese momento Morfeo y yo nos pusimos en los zapatos de Vicente Fox y sacamos la pregunta ¿y yo por qué?

 

-Estamos abajo de tu departamento, me dijo Manuel.

 

Morfeo y yo dos despedimos por unas horas y bajé por las escaleras. Me encontré con una camioneta van gris con 4 ingleses entre 40 y 55 años con el ánimo de unos chavales de 15 años. Mi amigo con una sonrisa que demostraba más preocupación que seguridad.

 
A los ingleses ya los había llevado por los bares de la Condesa, Santa Fe y un table Ddance de la Zona Rosa, pero los ingleses se sentían insastifechos.
 

En mi prehistórica memoria recordé un After asqueroso en el sur oriente de la ciudad al que seguro les iba a encantar. "Son ingleses", pensé.

 
Llegamos a "La lonjita", el orgullo de Iztapalapa que es la vergüenza de todo hipster de la Condesa. Al entrar los recibe la hostess Rosita Betanzos: una señora de unos 60 años  dedicada a cobrar por canción bailada. Su redondeada figura la cubre un vestido verde que le hace ver como un perón a punto de reventar.
 
En la barra hay dos chavales que no pasan de los 23 años. A dos mesas un grupo de bebedores de mal corazón y en la mesa de la esquina otras TRES mujeres dispuestas a cobrar 15 pesos la canción bailada.
 
Los ingleses se me quedan viendo y me preguntan si es seguro donde estamos. Manuel se mete en la conversación y dice: He is the best. Los dos chavales ponen una caguama a cada uno y un plato de cacahuates de dudosa procedencia.
 
Una mujer de amplio trasero y vientre flácido se le acerca a Pete, quien es el líder del proyecto, y lo saca bailar. Pete se levanta y comienza a bailar: Adolescente y Bonita.
 
La mujer de 1.58 metros transportaba el cuerpo de un lado a otro como si fuera una libélula en celo mientras que el tipo de 1.85 de estatura movía sus nalguitas como mono cilindrero. Un hermosa pareja de baile.
 
Las demás chicas sacaron a bailar a los otros dos y Manuel. En la mesa me quedé con Adam, quien se veía con una pena profunda. Levantó la mano y llamó al cantinero.
 
- ¿Qué quieres mai? - Le dijo con una entonación chilanga perfecta.
 
- I need something strong
 
- Ai dont espic inglés mai
 
Como interlocutor, le dije que este inglés de cachetes de gato bodeguero necesitaba algo más fuerte ya que la cerveza no le ayudaba a ambientarse.
 
-Ahorita se los preparo mai.
 
Mientras, en la pista el ballet inglés mejoraba sus pasos con el "Pipiripau". Martita, que esa una de las musas de los "güeritos" le decía a Rosita: ¡estos gringos están relocos!
 
Traté de marcar la diferencia entre los dos países y poder culturizar a nuestras parejas de baile, pero Pete comenzó a explicarle mientras su mano bajaba hacia sus pompas. Manuel estaba más relajado.
 
Con la situación controlada me fui al baño en donde hay una Virgen de Guadalupe en una esquina llena de telañas y humedad. Tal vez los dueños del lugar lo hacen para que los bebedores recuerden que alguien los vigila y no se les relaje la moral.
 
Me lavé la cara, me sequé y me despedí de Guadalupe.
 
Al salir vi a Adam y al "Mai" platicando entretenidamente mientras fumaban marihuana, mientras que Pete se besaba con Martita. Manuel siguió las enseñanzas de su jefe y yo me quedé perplejo en una esquina. La hostess se apiadó de mí y me sacó a bailar. Nuestras caderas se menearon al compás de "Pequeña y Frágil" mientras pensaba "si alguien nos tomara una foto a este perón y a mí seríamos un pletórico bodegón". 
 
Adam estaba abrazado del "Mai" y comenzó a llorar. --Es que se está divorciando--, me dijo Manuel. Dejamos a Adam que desahogara sus penas con el espíritu de Bob Marley y la compañía del "Mai".
 
Dos horas más tarde mis ingleses estaban borrachos, bailados y exhaustos. Ni el discurso más inspirador de Churchill los podría levantar.
 
Al dejarme en mi casa a las 8:30 de la mañana se despidieron con una sonrisa y la frase: "Jourge, You are the best". Mi jefe no opinó lo mismo al ver mis ojeras en el trabajo.
 
Después de tres semanas a Manuel lo ascendieron de puesto y ahora controla una compañía turística. Entre sus nuevas contrataciones se encontraba el "Mai" al que responde por el nombre de Adalberto Chávez Puga.
 
Si no fuera por ese After no se hubieran generado 2 nuevos empleos. Los after's son más eficaces que Navarrete Prida.
 
 

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