¿Por qué me preocupan los guapos?

POR DÉBORAH CORDERO

Pensar en un mundo donde no se juzgue por la apariencia parece algo utópico; sobre todo cuando los estereotipos se fomentan por todos lados. Y es errado pensar que eso sólo pasa en las grandes ciudades o en algunos rubros.

La política no es excepción, seguramente muchos se han percatado de cómo los políticos quieren volversu imagen más aceptable al electorado…Sí, acertaron: a través de personalidades ‘agradables’ a la vista y de mayor influencia ‘anímica’ en el voto femenino, que es mayoría.

No es nuevo -incluso- que una tendencia de voto se defina por ello. De hecho recuerdo muy bien cuando escuchaba comentarios femeninos de que sí votarían por Jorge González Torres o Santiago Creel Miranda, porque eran guapos. Sus historias no fueron de éxito, pero seguro sí ganaron algunos votos por ello.

Al contrario, había sorna para físicos como el de Cuauhtémoc  CárdenasFelipe Calderón Hinojosa. Y qué decir cuando una personalidad poco agraciada se conjugaba con un gobierno de cuestionadas decisiones como el de Gustavo Díaz Ordaz.

En el género femenino lo mismo pasaba y pasa con las –aún- pocas mujeres que entran a contiendas electorales por elección directa. No es coincidencia que muchas notas se han escrito sobre las más guapas en el Congreso o los gobernantes más guapos del país.

‘Los guapos son para plurinominales’, bien decía una amiga. Y es que ellos no salen a hacer campaña para no ensuciarse los zapatos… No estaba equivocada hace años, pero eso ya cambio.

Los candidatos ‘de calle’ ahora ya son políticos jóvenes, bien vestidos y hasta bien peinados; esto lo explica Jesús Meza Lueza en la siguiente nota de Susana Moraga.

Ver:  Políticos guapos y jóvenes, la tendencia para ganar elecciones

Pues bien, como tendencia no le veo futuro a un ‘mirreynato político’, porque esto no es de físico; la realidad de un gobierno la marca sus acciones y resultados, no un rostro.

Sin embargo hay algo que me preocupa cuando veo a jóvenes del tipo, metidos en la política; más cuando del espectáculo dan el salto.

Pienso: En el mejor de los escenarios es porque las nuevas generaciones se interesan en la política para conseguir un cambio; en el peor (y el más recurrente en mis reflexiones) es que los jóvenes aprendieron lo bien que se sirve de la administración pública en nuestro país y es más redituable que cualquier otra carrera.

Se imaginan a un joven, aspirante a político, escuchar de un exgobernador que tiene cientos de camisas y pares de tenis, como presumió Andrés Granier Melo.

Que con los ingresos de gobernador se pueden comprar departamentos en Cancún y Miami, y que además les sirvan sólo como almacén de un numeroso guardarropa.

Es así, como los malos ejemplos de gobierno se pueden convertir en incentivos para cualquiera... y lamentablemente sobran. Hoy Granier se dirime entre el inocente o culpable, lo único que no está a discusión es la buena vida que llevaba.

De todo esto concluyo que 'buen gobierno, mata carita' y no hay mejor fórmula para demostrar que se es buen político o servidor público, que no defraudando a los gobernados.

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